lunes, 30 de mayo de 2011

La profecía sobre el fin del mundo puede convertirse en realidad



La profecía sobre el fin de los tiempos, de los antiguos Mayas, al parecer se puede hacer realidad. A pesar del escepticismo de la mayoría de científicos que no confían en las profecías de los antiguos mayas, que concluyó su calendario en el 2012, hay otros científicos que creen en la catástrofe que se avecina e incluso para afirmar que el cataclismo global se verá exactamente como se nos mostró en la película "2012" del director Roland Emmerich.

Recordemos que en el éxito de taquilla se ha demostrado cómo una llamarada solar y la radiación electromagnética golpean la Tierra, entonces sus "entrañas" se calientan, como en un horno de microondas, empieza a hervir y la corteza comienza a resquebrajarse. Por supuesto, este es un producto de la fantasía. En realidad, eso no va a suceder. Como explica a continuación Valentín Esipov, director de radio astronomía del Instituto Sternberg, -Los Continentes es lo que se cambian en la sustancia fundida, que se encuentra debajo de la corteza, pero se mueve muy lentamente- por ejemplo, Europa se está acercando a los Estados Unidos a una velocidad de 1 mm por año. Los movimientos de los continentes son observados desde los satélites. Y no han determinado la última vez que, tales procesos tectónicos, dieron lugar a un cambio dramático en la tierra. Y lo más importante, lo que los cineastas no están al tanto del plan de estudios al sol: que este afecta a la Tierra sólo a través de la atmósfera. Y en la corteza terrestre no tiene ningún efecto; - el efecto de la repentina tormenta solar es comparable a una guerra nuclear o a la caída de un asteroide gigante en la Tierra - dice el profesor Daniel Baker, experto en clima espacial de la Universidad de Colorado y presidente del comité de la NAS, encargada de preparar el informe.

Un grupo de científicos franceses, liderados por Gauthier Hulo de la Universidad Diderot, Denis de París, que ha estudiado durante mucho tiempo las anomalías del campo magnético de la Tierra, dijo: No hay manera de predecir exactamente cuando los polos magnéticos de nuestro planeta van a cambiar de lugar (la inversión de los polos). Eso es, literalmente, el Polo Sur se convierte en el Norte y viceversa. Un modelo de computadora basado en los datos actuales muestra las predicciones concluyentes que faltan, datos que por necesidad tardó 20 años en reunir. Y al final los científicos franceses llegaron a una conclusión decepcionante: la inversión puede ocurrir en cualquier momento. Tal vez en un millar de años, según lo predicho por algunos de sus colegas. Y tal vez en un año, la predicción de la agresividad con los demás. La frase "un año" nos resulta muy inquietante.

El principio del fin

Los científicos (los otros, la minoría) prometen un muy hermoso 22 de diciembre 2012. Toda la tierra parpadeará destellos brillantes y coloridos de la aurora boreal, que antes disfrutaban los únicos habitantes de las regiones polares. Se verá incluso durante el día. Luego romperá en "fuegos artificiales" de descargas eléctricas y chispas, como un thriller de Hollywood. Sólo que mucho peor.
En unos 90 segundos en todo el planeta se irá la luz. Y en las áreas afectadas la pesadilla es fácil imaginar, porque toda la vida se basa en la electricidad. Los estadounidenses predicen la muerte de millones de sus compatriotas al año siguiente después del desastre. Y pintan un cuadro terrible: se paran los trenes, ascensores, la producción industrial; la caída de satélites, aviones, paradas y calentamiento de agua, refrigerador de flujo, silencio en las radios y sin programas de televisión.


La conclusión que puedo obtener de esto es que el fin de nuestro planeta llegará tarde o temprano (mas temprano que tarde), y que esta en nosotros el disminuir ese riesgo. Debemos tomar conciencia del daño que le hacemos a la Tierra, debemos darle un respiro, como dice el spot publicitario de la hora del planeta, y sobre todo olvidarnos de aquellas diferencias que nos separan y encaminarnos por el bien de nuestro futuro. Por el bien de nuestro hogar.

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